Hostal - Restaurante La Posada de Almagro
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Palacio de los Condes de Valdeparaiso

Este antiguo palacio de la familia Valdeparaíso fue remodelado en el siglo XVIII convirtiéndose en una lujosa mansión de acuerdo a la posición de su propietario que fue Ministro de Despacho Universal con Fernando VI. Actualmente pertenece a la Excma. Diputación Provincial de Ciudad Real.

Su amplia construcción responde a los parámetros típicos de la arquitectura señorial que se venía desarrollando desde el Quinientos. La portada, el zaguán de acceso, el patio y la salida posterior forman un eje que articula en dos partes simétricas el palacio, siguiendo el esquema constructivo de los palacios renacentistas, cuyos planteamientos siguieron aplicándose en la arquitectura señorial siglos más tarde.

Lo más interesante del mismo es su portada barroca de claras resonancias riberistas, con enrevesados adornos heráldicos, hojas de vid y espigas que hacen alusión a las tierras fértiles del conde, pero también con una clara alusión religiosa a Cristo y la Eucaristía, muy interesante. Se divide en dos cuerpos, el primero adintelado con remarque de baquetones con orejeras y pilastras toscanas y el segundo con balcón y escudos de los Valdeparaiso sostenidos por ángeles.

El edificio, además, tiene dos torres y conserva un patio típico, estancias, galerías y una capilla de yeserías.

Palacio de los Fúcares

Edificio del S. XVI. Fue mandado edificar como almacén y
oficinas por la familia Fúcares, banqueros del emperador Carlos V.

Estos banqueros estuvieron en Almagro durante 150 años,
regresando a Alemania a finales del S. XVIII.

El edificio, bastante sobrio, está formado por un zaguán
de entrada que da paso al patio de dos plantas y alrededor del cual se ubican
las distintas dependencias. Patio cuadrado, la primera planta está formada por
arcos de medio punto sostenidos por columnas, siendo la superior de arcos
carpaneles de tres puntos. En uno de sus extremos se ubica el pozo. Este patio,
en origen, estuvo estucado como el zaguán de entrada y la escalera, pero al
adquirirlo el Ayuntamiento, prefirió dejar el ladrillo visto.

Las dos plantas se comunican por medio de una escalera de tipo
conventual, cuya decoración es a base de sarta de ovas y flechas (típicamente
renacentista) y olas marinas.